Sunday, July 21, 2013

Enseñar a cerdo a cantar

Advertencia: el siguiente texto carece de inicio, nudo y desenlace. Tiene errores gramaticales, puede contener varios errores de semántica y de seguro sigue una línea de pensamiento bastante extraña. Puede causar daños permanentes. :D

Ok, lo primero que vino a mi cabeza esta noche fue la muy conocida frase rusa "Nunca trates de enseñar a un cerdo a cantar. Perderás tu tiempo y fastidiarás al cerdo." 

Bueno, debo decir que de primerazo tiene lógica y pues hasta refleja sabiduría. Inclusive cuando la leí por primera vez, sentí que debía aplicarla en mi vida diaria. Si, en un inicio pensé entender perfectamente el trasfondo, el significado fundamental de la frase. Existen seres humanos, que no poseen las capacidades suficientes (para efecto de la frase los cerdos), con lo cuales uno no debe perder el tiempo tratando de enseñarles algo. Si es algo realmente sencillo de entender, de no ser por aquellas cuestiones de la hermenéutica, la pedagogía y pues hasta los MEC (materiales educativos computarizados).

Si, en efecto la cosa se complica un tanto. En realidad, en este punto debo decir varias cosas. Primero que esta no es una frase tan fácil de entender. Segundo que el trasfondo de la frase supone un sentimiento de superioridad, en donde quien la cree entender y la piensa aplicar para su vida, se siente de alguna forma mejor que alguien más. Tercero que a muchas toros se les olvida cuando fueron terneros. 

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Si en efecto, en muchos momentos de mi vida he sido un cerdo. Un caso perdido. 

De ningún modo alguien en sus cinco sentidos hubiese dado un peso por mí. 

Pero a quien se le ocurre que un estudiante sin ningún talento para las matemáticas, con un gran problema para la expresión gráfica, sin ningún conocimiento en dibujo técnico y con un razonamiento abstracto tildado de lamentable pudiese llegar algún día a obtener un título en ingeniería.

Bueno pues aquí comienza mi historia. 

A finales de los años 80 tal vez los 90 era yo un chiquillo que por razones del destino había sufrido un accidente (en realidad no fue un accidente, fue una pelea con dos gemelos en el kinder). Accidente en el cual se rompió mi nariz. Como era muy pequeño, los doctores de la época le sugirieron a mi familia no hacer ninguna intervención quirúrgica pues se podrían afectar unos puntos de crecimiento y quedaría con una nariz diminuta en una cara grande. Dicho esto, mi familia optó por dejarme con una nariz destrozada que impedía el paso del aire y que me trajo muchísimos problemas como el de respirar por la boca, perder las amígdalas, dañar el orden de mis dientes y pues mi teoría, limitar el oxígeno que requería mi cerebro.   

(Bueno no diré que este accidente tiene la culpa de todo, a todas luces mi cerebro no funciona como el de las demás personas, digamos que viene con cualidades diferentes de fábrica.)

Era yo un chiquillo que mantenía cansado con mi mirada un tanto apagada, que no podía concentrarse en nada.

Era yo un chiquillo rebelde, mimado y débil. Por fortuna, mi madre quien posee una sabiduría excepcional, hizo lo posible para que me llevaran a la escuela pública. No hay mejor forma de aliviar a un enfermo (uno que tenga alivio) que apartarlo de la comodidad de la cama y mandarlo a trabajar.

En la escuela pública (si mal no recuerdo llamada CampoAmor), los niños son crueles, las maestras son duras y en términos generales prevalece la ley de la selva. Era el lugar perfecto para mi. Necesitaba de esos golpes para hacerme un poco más fuerte. Bueno aunque en ese momento no se veía así. En esta escuela, siempre mantenía distraído, por lo que me mandaron a un programa de aula remedial (para niños que no demuestran buenas capacidades). Fueron a hacerme una visita a mi casa porque suponían que estaba desnutrido o algo por el estilo, todo buscando una explicación para ese rendimiento tan bajo. 

Era yo un chiquillo bastante grande en tamaño. Era lento, pesado, distraido. Era sumamente inocente.
Tanto que mi profesora sólo vió en mi, alguien que podía regar las matas del colegio. Si en efecto mientras mis compañeros recibían clase, yo regaba todas las matas de la escuela, ahora que lo pienso, supongo que ella pensaba que de ese modo se aprovecharía mejor el tiempo de mi vida, pues por lo menos al final las matas tendrían agua y pues de hacer perder a otro el tiempo de clase que podría aprovechar... Este chiquillo es un caso perdido... Total no se perdía nada...

Bueno y con lo anterior yo hubiera estado de acuerdo, de no ser por aquella cuestión que no deja de sorprenderme a día de hoy. YO ERA QUIEN REGABA LAS MATAS TODOS LOS DÍAS. Pero en la izada de bandera, el único día en el que había un reconocimiento para quien hacía la labor de alimentar las plantas, vi desde la formación de mi grupo como a un desconocido le agradecían por mis méritos.

Pero que era eso? Que estaba haciendo yo allí. Pasaba mis días en un salón de aula remedial sin profesora, pasaba mis días regando matas para que le dieran gracias a otra persona.

Entonces pasó algo muy curioso. Entramos en paro, escuela pública que se respete entra en paro.
Cosa a que mis papás no les gustó para nada puesto que la escuela es para que los niños no estén en la casa. Bueno como me ha dado sueño voy a terminar el cuento ya.

Me metieron en colegio privado y terminé siendo el mejor, por lo menos el primer año. :p






 y afortunadamente muchas personas, entre las que puedo mencionar (sin temor a equivocarme) profesores, maestros y amigos, aún a sabiendas de que un cerdo mostraba más capacidades que yo, hicieron todo lo contrario de lo que pide esta frase mezquina.

Entonces voy a mejorar la frase. Algunos cerdos aprenden a cantar. Hay que saber diferenciar entre los que aprenden y los que no. Si utilizas tu tiempo y logras que un cerdo cante, tendrás un espectáculo inigualable. Si, yo se que suena como raro, suena como imposible. Pero es que es muy fácil creer que una persona es un cerdo. Lo imposible es entender que una persona nunca lo será. Entonces no es culpa de la frase en sí es culpa de nuestra interpretación...